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Azulejos escama de pez en el baño: dónde usarlos, colores y colocación

El azulejo escama de pez es un diseño antiguo que queda muy actual en el baño; luce mejor en una sola pared, la ducha o tras el espejo, con colocación prolija.

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Baño blanco bajo techo inclinado con claraboya, toallas rojas y lavatorio
Foto: rawpixel · CC0

Si estás buscando un revestimiento con personalidad para el baño, el azulejo escama de pez es una gran opción. Su forma de abanico, con un borde redondeado, crea un dibujo ondulado que suma movimiento sin necesidad de grandes colores. Esta nota te cuenta dónde conviene usarlo, qué tonos elegir y qué tener en cuenta al colocarlo.

Un diseño antiguo que se volvió actual

El motivo de escamas aparece en la decoración desde hace siglos: en guardas de cerámicas antiguas, en tejados de pizarra y en mosaicos de distintas épocas. Por eso tiene algo de clásico que combina muy bien tanto con baños de estilo antiguo como con propuestas modernas.

En los últimos años volvió con fuerza en versión azulejo de pared, en formatos chicos de unos 10 a 15 cm de ancho, generalmente esmaltados y con un leve brillo que juega con la luz. También se consigue en mallas de mosaico más pequeño, lo que facilita la colocación.

Dónde usarlos en el baño

Como es un dibujo con mucho movimiento, rinde más cuando se usa en una zona puntual que cuando cubre todo el baño. Algunos lugares donde funciona muy bien:

  • La pared de la ducha, como fondo protagonista detrás de la grifería.
  • La pared del vanitory, detrás del espejo, enmarcando la zona de la bacha.
  • Hasta media altura en todas las paredes, con pintura lavable arriba, para un aire retro.
  • Un nicho empotrado o una franja, como detalle sobre un revestimiento liso.

El resto del baño puede ir con un azulejo liso, un porcellanato neutro o microcemento, así la escama tiene espacio para lucirse.

No es un revestimiento para pisos. Es un azulejo de pared, en general más blando y resbaladizo, y sus bordes curvos no están pensados para soportar pisadas.

Colores y combinaciones

Los colores cambian por completo el carácter del baño:

El verde, en tonos esmeralda, salvia o agua, es uno de los más elegidos: remite a la naturaleza y va muy bien con madera clara y grifería dorada o negra.

El azul, del marino al celeste, crea un clima fresco y marinero, especialmente lindo con paredes blancas y detalles de soga o madera.

El blanco o el crema son la opción más sutil: el dibujo se percibe por las sombras y las juntas, y el baño queda luminoso y atemporal.

El rosa empolvado, el terracota y el gris piedra dan resultados más cálidos y actuales.

Para juntas, una pastina del mismo tono del azulejo da un efecto continuo; una pastina en contraste, por ejemplo blanca sobre azul oscuro, marca más el dibujo.

Claves para una buena colocación

La escama de pez es más laboriosa de colocar que un azulejo rectangular. Cada pieza se superpone en parte a la anterior, y si la primera hilada sale torcida, el error se arrastra por toda la pared.

Conviene empezar desde abajo, con una regla bien nivelada como guía, y trabajar hilada por hilada. Los cortes en los bordes, en las esquinas y alrededor de canillas requieren paciencia: un cortador manual no alcanza, suele hacer falta una amoladora con disco para cerámica o una cortadora al agua.

Calculá un poco más de material que en un revestimiento común, alrededor de un 10 a 15 % extra, por los cortes y las piezas que se rompen. Y elegí con tiempo cómo vas a terminar los bordes: una varilla de terminación metálica o una pieza de remate le da un acabado mucho más prolijo.

Mantenimiento

Como cualquier azulejo esmaltado, la escama de pez se limpia fácilmente con agua y detergente neutro. El punto delicado son las juntas, que en este diseño son muchas y curvas. Usar una pastina epoxi o con aditivos antihongos ayuda a que no se oscurezcan con la humedad de la ducha.

Una ventilación adecuada, con ventana o extractor, y secar las paredes de la ducha con un secador de goma después de bañarte, mantienen el revestimiento como nuevo por mucho más tiempo.