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DIY: ganchos de cemento para la pared, paso a paso

Con cemento o mortero, moldes reciclados y tornillos se arman ganchos para colgar carteras, abrigos o llaves. Materiales, paso a paso, terminaciones y cómo fijarlos.

3 min de lectura

Perchero de pared con ganchos metálicos minimalistas sobre una pared blanca texturada
Foto: Öljylautta · Dominio público

Si no tenés perchero en la entrada o te faltan lugares donde colgar la cartera, el abrigo, las llaves o el paraguas, hacer tus propios ganchos de cemento es un proyecto simple, barato y con un resultado muy decorativo. Esta guía sirve para quien nunca trabajó con cemento y quiere un DIY de fin de semana.

El cemento tiene una estética cruda que combina con estilos industriales, nórdicos y rústicos, y se puede dejar natural o pintar del color que quieras.

Materiales que vas a necesitar

La mayoría se consigue en cualquier corralón o ferretería:

  • Cemento de fraguado rápido, mortero listo para usar o cemento blanco con arena fina.
  • Moldes: vasitos de yogur, potes de postre, cubeteras de silicona, moldes de silicona para repostería o pelotitas de plástico partidas al medio.
  • Tornillos largos con cabeza ancha o tirafondos (de 6 a 8 centímetros) y tarugos acordes a tu pared.
  • Aceite de cocina o desmoldante para untar los moldes.
  • Guantes, barbijo y un recipiente descartable para mezclar.
  • Lija fina, y si querés, pintura acrílica o sellador para cemento.

Lo ideal es usar moldes flexibles, porque permiten desmoldar sin romper la pieza. Una idea popular es usar lamparitas quemadas como molde, pero vaciarlas implica romper vidrio y manipular piezas cortantes; los moldes de silicona o plástico dan formas parecidas sin riesgo.

Paso a paso

  1. Prepará los moldes. Untalos por dentro con una capa fina de aceite para que el cemento no se pegue.
  1. Prepará la mezcla. Agregá agua de a poco al cemento o mortero hasta lograr una consistencia de pasta espesa, como un yogur firme. Si queda muy líquida, la pieza tarda en secar y pierde resistencia.
  1. Rellená. Volcá la mezcla en los moldes y golpealos suavemente contra la mesa para que salgan las burbujas de aire.
  1. Colocá el tornillo. Antes de que fragüe, clavá el tornillo en el centro con la punta hacia afuera, dejando expuestas aproximadamente tres cuartas partes. Esa parte expuesta es la que vas a atornillar en la pared. Asegurate de que quede derecho; si se inclina, sostenelo con dos palitos cruzados sobre el molde hasta que endurezca.
  1. Dejá fraguar. El cemento rápido se puede desmoldar en pocas horas, pero conviene esperar al menos 24 a 48 horas antes de usar los ganchos para que tomen resistencia.
  1. Desmoldá y lijá. Retirá los moldes con cuidado y pasá lija fina por los bordes para emparejar.

Terminaciones para todos los gustos

Sobre gustos no hay nada escrito, y los ganchos de cemento admiten muchas terminaciones:

Natural: dejarlos grises y con su textura cruda, con una mano de sellador al agua para que no suelten polvo.

Pintados: una mitad de color (bañada en pintura acrílica) y la otra natural queda muy linda. Los tonos terracota, verde salvia, blanco o negro combinan con casi todo.

Con detalles metálicos: un toque de pintura dorada o cobre en la punta suma un aire sofisticado.

Si usás cemento blanco, podés agregarle pigmento en polvo a la mezcla para obtener ganchos de color en toda la pieza.

Cómo fijarlos a la pared

Marcá la posición de los ganchos con un nivel para que queden alineados. Para un recibidor, la altura habitual de un perchero de pared ronda los 1,60 a 1,80 metros para abrigos y un poco más baja para llaves y bolsos de chicos.

Hacé los agujeros con una mecha adecuada al tipo de pared y colocá el tarugo. En paredes de ladrillo o cemento, un tarugo común sostiene bien; en tabiques de durlock, usá tarugos específicos para placa de yeso o buscá un montante. Luego atornillá cada gancho girándolo con la mano hasta que quede firme.

Cuidados y consejos finales

No cargues los ganchos con mucho peso: son ideales para carteras, abrigos livianos, llaves y bolsos, pero no para mochilas muy pesadas. Si el uso va a ser intenso, elegí tornillos más gruesos y piezas más grandes.

Trabajá siempre con guantes, porque el cemento es abrasivo para la piel, y usá barbijo al mezclar el polvo. Los restos de mezcla no se tiran por la pileta: dejalos secar y descartalos con la basura.

Con una tarde de trabajo y materiales que sobran de alguna obra, tenés un perchero original, resistente y hecho por vos.