Mesas de luz para dormitorios chicos: alternativas que ocupan poco
Si no entra una mesa de luz, un estante flotante, un cajón amurado, una mesa plegable, un banco o un aplique de pared resuelven el apoyo junto a la cama.
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Si tu dormitorio es tan chico que no entra una mesa de luz al lado de la cama, no te preocupes: hay muchas soluciones que ocupan muy poco y resuelven lo esencial, que es tener dónde apoyar el celular, un vaso de agua, los anteojos y un libro. Esta nota reúne las mejores alternativas y las medidas para que funcionen.
Qué necesitás realmente junto a la cama
Antes de elegir, pensá qué usás de verdad. Para la mayoría de las personas alcanza con una superficie de unos 25 x 25 cm y, si es posible, un lugar para enchufar el cargador. La altura ideal es parecida a la del colchón, o hasta unos 5 cm más alta, para no estirarte desde la cama. Una mesa chica pero muy alta o muy baja termina siendo incómoda.
Con esas medidas en mente, se abren muchas opciones que no son la mesa de luz tradicional. Y no llenes la poca superficie de objetos decorativos: tiene que quedar lugar para lo básico.
Estantes y cajas en la pared
- Estante flotante: una tabla de 20 a 30 cm de ancho y 15 a 20 cm de profundidad, amurada junto a la cama. No ocupa piso y libera el espacio para pasar la aspiradora.
- Cajón amurado: un cajón de madera o un cubo fijado a la pared con la boca hacia afuera. Arriba apoyás, adentro guardás un libro.
- Repisa con cajón: algunos modelos combinan una superficie de apoyo con un cajón chico debajo, ideal para esconder cables y cosas personales.
- Estante en el respaldo: si estás por hacer un respaldo, sumale un estante angosto en la parte superior o en los costados.
Verificá la pared antes de cargar: en durlock, usá tacos específicos y no apoyes objetos pesados. Evitá los estantes de vidrio o con bordes filosos, porque junto a la cama es fácil golpearse de noche.
Muebles que se pliegan o se adaptan
Una mesa plegable de pared se abre cuando la necesitás y se cierra contra el muro cuando no. Es una solución muy práctica en cuartos donde la cama está pegada a la puerta o al placard.
Una mesa auxiliar en forma de C es otra gran idea: su base se mete debajo de la cama y la tapa queda sobre el colchón, así que también sirve para apoyar la notebook. Un taburete o una banqueta ocupan poco y se mueven fácil, sobre todo si tienen una bandeja encima. Una escalera de madera chica convierte cada escalón en un estante. Y si el lugar disponible es angosto y largo, un banco de costado da mucha superficie de apoyo en poco ancho.
Luz sin ocupar superficie
Uno de los grandes consumidores de espacio en la mesa de luz es la lámpara. Si la sacás de ahí, la superficie se libera por completo. Los apliques de pared con brazo o con pantalla, colocados a unos 70 a 80 cm sobre el colchón, permiten leer cómodo. Las lámparas colgantes a un costado de la cama, bajando desde el techo, son otra opción muy decorativa. Y una tira de luz cálida integrada en el respaldo o en un estante suma un clima suave sin ocupar nada.
Elegí luces con encendido independiente de cada lado, así uno puede leer mientras el otro duerme. Y prevé el cargador desde el principio: un enchufe cerca del apoyo evita el cable cruzado por el piso.
Espacios mínimos bien aprovechados
Hasta un hueco de 20 cm entre la cama y la pared puede servir. Un mueble angosto con dos o tres estantes funciona como mesa de luz y revistero. También existen organizadores de tela que se cuelgan del costado del colchón, con bolsillos para el celular, el control remoto y un libro.
Si solo hay espacio de un lado de la cama, compensá del otro con un estante o un aplique. No hace falta que los dos lados sean iguales; lo importante es que cada persona tenga su lugar para lo que usa antes de dormir y al despertarse.
En un dormitorio chico, la mesa de luz no tiene que ser un mueble: alcanza con resolver el apoyo, la luz y el enchufe. Con una de estas ideas, ganás espacio de paso y el cuarto se ve más despejado.