Pisos de cemento alisado y microcemento: tipos, cuidados y dónde conviene usarlos
El cemento alisado es macizo y necesita juntas; el microcemento es fino y va sobre el piso existente. Diferencias, ventajas, fisuras, sellado y mantenimiento.
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Si estás pensando en un piso continuo, de aspecto industrial o minimalista, el cemento es una de las opciones más elegidas en casas y departamentos argentinos. Esta guía explica las diferencias entre cemento alisado, microcemento y placas de cemento, dónde conviene cada uno, por qué aparecen fisuras y cómo mantenerlos.
Cemento alisado: el clásico
El cemento alisado es un piso que se hace en obra: sobre un contrapiso firme se ejecuta una carpeta de mortero de cemento y arena, y la superficie se alisa y se endurece con cemento puro espolvoreado y llaneado. Se puede colorear en la masa con pigmentos o con ferrite.
Sus puntos fuertes son la resistencia, la continuidad visual y la terminación cálida que gana con los años. Su punto débil son las fisuras: el cemento se contrae al fraguar y se mueve con los cambios de temperatura. Por eso es fundamental dividir la superficie en paños con juntas de dilatación, que pueden ser de aluminio, bronce, vidrio o simplemente cortadas con disco y selladas. Como referencia habitual, se usan paños de unos 2 a 3 metros por lado en interiores, y nunca un paño enorme sin cortes.
Aun así, es normal que aparezcan algunas microfisuras finas. Mucha gente las acepta como parte del carácter del material.
Microcemento: fino y sin demolición
El microcemento es un revestimiento cementicio de pocos milímetros de espesor (en general de 2 a 3 mm) que se aplica sobre un piso existente, como cerámica, mosaico o carpeta. Es una gran ventaja cuando querés renovar sin romper.
El proceso típico tiene varias etapas: limpieza y reparación del piso base, un puente de adherencia, una malla en los encuentros conflictivos, dos o más manos de microcemento y, al final, un sellador o barniz que lo impermeabiliza y le da la terminación mate, satinada o brillante.
A favor: no necesita juntas de dilatación, se puede usar también en paredes, mesadas y duchas, y la obra es más rápida y limpia. En contra: la calidad depende mucho de la mano de obra, el sellador tiene que renovarse cada tanto y, si el piso de abajo se mueve o tiene fisuras, pueden trasladarse a la superficie.
Otra opción son las baldosas o placas de cemento prefabricadas, con aspecto de cemento alisado pero en piezas. Se colocan como cualquier baldosa, sobre carpeta o con adhesivo, y tienen la ventaja de que una pieza dañada se puede cambiar. También están los porcelanatos símil cemento, que no son cemento pero imitan muy bien su aspecto, no absorben agua y son muy fáciles de limpiar.
Dónde conviene cada uno
El cemento alisado queda muy bien en planta baja, en livings integrados, galerías, quinchos, locales y casas de estilo industrial o de campo. En exteriores, conviene una terminación rugosa o peinada para que no resbale.
El microcemento es ideal para renovar departamentos sin demoler, para baños y cocinas continuas (piso, pared y mesada del mismo material) y para quien busca un aspecto muy liso y uniforme.
Las placas o porcelanatos símil cemento son la opción práctica para quien quiere el look pero con poco mantenimiento.
Una idea muy usada: combinar cemento con alfombras de lana o de yute, madera en muebles y plantas, para que el ambiente no quede frío.
Ventajas, desventajas y errores comunes
Ventajas generales: superficie continua y fácil de barrer, gran durabilidad, buena combinación con loza radiante (el cemento transmite muy bien el calor) y estética atemporal.
Desventajas: es un piso duro y frío al pie si no hay calefacción por piso; puede mancharse si no está sellado; las fisuras son posibles, sobre todo en el alisado; y las reparaciones puntuales rara vez quedan idénticas al resto.
Los errores más frecuentes son no hacer juntas en el cemento alisado, aplicar microcemento sobre un piso flojo o con humedad, saltear el sellado final y usar productos de limpieza agresivos.
Mantenimiento
- Limpiá con agua y jabón neutro o detergente suave diluido. Evitá lavandina pura, ácidos, amoníaco y cera común, que dejan una película pegajosa.
- Renová el sellador o la cera específica para cemento según el uso: en zonas de mucho tránsito puede necesitarse cada uno o dos años.
- Poné felpas debajo de las patas de sillas y mesas, y alfombras de entrada para frenar la arena, que raya.
- Limpiá de inmediato derrames de aceite, vino o café antes de que penetren.
Con estos cuidados, un piso de cemento puede acompañar a la casa durante décadas y verse cada vez mejor.