Ventanas esquineras, bow window y bay window: diferencias y cómo aprovecharlas
La ventana esquinera abre dos vistas a la vez; la bow es curva y la bay es recta y poligonal. Las tres ganan luz y suman un rincón para sentarse.
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Si estás construyendo, reformando o buscando casa, el tipo de ventana define cómo entra la luz y cómo se vive cada ambiente. Esta nota te explica tres modelos que suelen confundirse, la ventana esquinera, la bow window y la bay window, y cómo decorar el espacio que generan.
La ventana esquinera
Es la que ocupa una esquina del ambiente, con dos paños que se unen en ángulo, con o sin una columna fina entre ellos. Su gran ventaja es que abre dos orientaciones a la vez: el ambiente recibe luz de dos lados y la sensación de amplitud es enorme, como si uno estuviera dentro del paisaje.
Funciona muy bien en livings, comedores y dormitorios con buena vista. En la obra hay que resolver bien la estructura, porque la esquina pierde el apoyo que normalmente da el muro; por eso se planifica desde el proyecto y no se improvisa en una reforma menor.
Para decorarla, aprovechá la esquina con un sillón de lectura, una mesa de comedor redonda o una planta grande. Evitá tapar el ángulo con cortinas pesadas: unas cortinas livianas que se recojan hacia los extremos dejan lucir la vista.
Bow window: la saliente curva
La bow window es una ventana que se proyecta hacia afuera de la fachada con una forma curva, como un arco. Suele armarse con varios paños angostos que, juntos, dibujan la curva.
Da un aire clásico, muy asociado a casas de estilo inglés o victoriano, y suma unos centímetros de ambiente hacia el exterior. La luz entra desde un abanico amplio, lo que la hace ideal para ambientes que se usan durante todo el día.
Bay window: la saliente recta
La bay window también sobresale de la fachada, pero con líneas rectas: un paño central paralelo a la pared y dos laterales en ángulo, generalmente de 30 o 45 grados. Forma una especie de bahía dentro del ambiente, de ahí su nombre. Puede ser rectangular o poligonal.
Es la más común de las salientes y muchas veces se la llama bow window por error. La diferencia es simple: si los paños forman una curva, es bow; si forman un polígono con ángulos marcados, es bay.
Cómo aprovechar el rincón que generan
Las dos ventanas salientes crean un pequeño espacio extra que se puede usar de muchas formas:
- Banco de lectura: un asiento fijo con almohadones y guardado debajo. La profundidad cómoda para sentarse ronda los 45 a 50 cm.
- Rincón de desayuno: en la cocina o el comedor diario, con una mesa chica y sillas o un banco en L.
- Escritorio con vista: una tabla a medida apoyada en la base de la ventana.
- Zona de plantas: la luz abundante es perfecta para un jardín interior.
- Rincón de juegos: para chicos, con almohadones y canastos.
Para vestir estas ventanas, lo práctico es colocar cortinas o estores independientes en cada paño, o un riel curvo o articulado que siga la forma. Los estores enrollables o romanos son la opción más prolija.
Pros, contras y qué tener en cuenta
Las tres ventanas suman luz, vista y carácter. A cambio, tienen más superficie vidriada, lo que implica más pérdida de calor en invierno y más ganancia en verano. Conviene que lleven doble vidriado hermético, sobre todo si miran al norte o al oeste.
En la Argentina se fabrican en aluminio, PVC y madera. El PVC y el aluminio con ruptura de puente térmico aíslan mejor; la madera es cálida y noble pero pide mantenimiento periódico con barniz o lasur.
Antes de sumar una ventana saliente a una casa existente, recordá que modifica la fachada y la estructura, por lo que suele requerir proyecto y permisos municipales. Si vivís en un edificio, además, es casi seguro que no se pueda alterar el frente.
Bien elegida y bien decorada, cualquiera de estas ventanas se convierte en el lugar favorito de la casa: el rincón donde da el sol y donde todos quieren sentarse.