decocasa

Inicio / Living y comedor

Cómo distribuir los muebles en un living comedor chico: un caso real

En un living comedor chico conviene apoyar el sillón contra la pared, marcar el estar con una alfombra grande y dejar pasos libres de 70 a 90 cm entre muebles.

3 min de lectura

Living comedor integrado con mesa blanca, sillas, sillón y gran ventanal luminoso
Foto: rawpixel · CC0

Si tenés un living comedor integrado en un departamento chico y no sabés dónde poner el sillón, esta nota parte de un caso muy típico para mostrarte cómo resolverlo. El objetivo es que el estar y el comedor sean dos lugares distintos, pero que se sientan parte del mismo ambiente.

El problema: un sillón que corta el espacio

El caso es frecuente: un departamento con un solo ambiente para estar y comer, una mesa ratona grande de la que no querés desprenderte y un sillón nuevo, de color fuerte, ubicado en el medio del ambiente, de espaldas al comedor.

Poner el sillón de espaldas a la mesa es una forma clásica de separar zonas, pero en espacios chicos tiene un problema: arma una barrera visual muy marcada. El living queda encerrado, el comedor se ve como un pasillo y el ambiente parece más chico de lo que es.

La solución pasa por cambiar la lógica: en lugar de dividir con muebles, sectorizar con otros recursos.

La solución: sillón contra la pared y alfombra que define

El primer cambio es apoyar el sillón contra la pared más larga del sector de estar. Así se libera el centro del ambiente, se gana sensación de amplitud y el sillón deja de cortar la visual entre las dos zonas.

Para que el living siga teniendo identidad, el recurso clave es la alfombra. Una alfombra grande, en la que apoyen al menos las patas delanteras del sillón, delimita el estar sin levantar ninguna pared. En un living chico conviene que mida al menos 1,60 x 2,30 m; una alfombra muy chica, perdida en el medio, achica el ambiente en lugar de ordenarlo.

Sobre el sillón, almohadones en textiles de tonos neutros o estampados suaves, que acompañen el color del sillón sin competir con él.

Mesa ratona, puffs y pasos libres

Si la mesa ratona es grande y no querés cambiarla, ubicala centrada frente al sillón y dejá entre los dos unos 40 a 45 cm: cerca para apoyar una taza, lejos como para pasar las piernas.

En lugar de sumar sillones individuales, que ocupan mucho, dos puffs redondos frente al sillón completan el estar. Son livianos a la vista, se mueven fácil y, cuando hay visitas, se trasladan a la mesa del comedor como asientos extra.

Las medidas de circulación son las que hacen que un ambiente chico funcione:

  • Entre la mesa ratona y otros muebles, al menos 60 cm de paso.
  • Por los caminos principales, como de la puerta a la cocina, entre 80 y 90 cm.
  • Detrás de las sillas del comedor, unos 70 a 90 cm desde el borde de la mesa hasta la pared, para poder correr la silla y sentarse.

El comedor en su lugar

En el caso real, la mesa del comedor ya estaba bien ubicada, cerca de la cocina y fuera de la circulación principal, así que la mejor decisión fue dejarla ahí.

Para que el comedor tenga su propia identidad, se puede usar una lámpara colgante centrada sobre la mesa, a unos 70 a 80 cm de la tapa. La luz baja marca la zona de comer de la misma manera que la alfombra marca el estar.

Un error común en estos casos es querer sumar más muebles, como un aparador o una vitrina. En un ambiente chico, cada mueble extra resta aire. Si hace falta guardado, mejor estantes en altura o un mueble bajo y angosto contra una pared libre.

Espejo, luz y color para ganar amplitud

El toque final es un espejo de buen tamaño colgado al costado del sillón o en una pared que refleje la ventana. Multiplica la luz natural y suma profundidad visual.

En cuanto al color, si el sillón es protagonista, conviene que paredes, cortinas y alfombra vayan en tonos neutros o suaves, y repetir el color del sillón en uno o dos detalles chicos del comedor, como un cuadro o un florero. Esa repetición une las dos zonas.

Por último, revisá la iluminación del estar: una lámpara de pie junto al sillón y otra de mesa crean un clima cálido a la noche y evitan depender solo de la luz de techo, que aplana el ambiente.

Con estos ajustes, el mismo departamento, con los mismos muebles, se ve más grande, más ordenado y mucho más cómodo para el día a día.