Cómo dividir un living comedor: alfombras, muebles, puertas corredizas y luz
Para separar el living del comedor sin perder amplitud alcanzan alfombras, un aparador de espaldas, puertas corredizas o una buena iluminación por zonas. Ideas y medidas.
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El living comedor integrado es la norma en casas y departamentos argentinos, y aunque gana amplitud, muchas veces se siente como un único ambiente sin orden. Esta nota es para quien quiere separar visualmente las dos zonas, ya sea para darle a cada una su clima o para poder usar las dos a la vez sin molestarse.
Hay formas de dividir que requieren obra y otras que se resuelven moviendo muebles. Conviene empezar por las más simples y avanzar solo si hace falta.
Alfombras para marcar cada zona
La alfombra es el recurso más fácil y efectivo. Delimita un área sin levantar ninguna barrera y le da a cada zona su identidad.
Lo más común es poner alfombra en el living y dejar el comedor sin ella, o usar dos alfombras distintas que compartan color o textura. Para que funcionen bien:
- En el living, la alfombra debe ser lo bastante grande como para que al menos las patas delanteras del sillón y los sillones queden apoyadas sobre ella.
- En el comedor, tiene que sobresalir unos 60 a 70 centímetros de cada lado de la mesa, para que al correr las sillas no se traben en el borde.
- Si las dos alfombras son distintas, que tengan un color en común o el mismo material para que no compitan.
Muebles que separan sin cerrar
Los propios muebles pueden actuar como divisores. El truco es usarlos de espaldas a la zona que querés separar.
Un sillón ubicado con el respaldo hacia el comedor es la división más clásica: define el living sin bloquear la vista. Si detrás del sillón ponés un aparador bajo o una mesa angosta (de 30 a 40 centímetros de profundidad), ganás superficie de apoyo para lámparas, libros o una bandeja con bebidas.
Una biblioteca abierta de estantes sin fondo es otra opción muy buena: separa, deja pasar la luz y suma guardado. Si es alta, fijala a la pared o al techo.
Los armarios y aparadores altos también pueden dividir, pero bloquean la vista y la luz. Usalos solo si el ambiente es muy grande o si una de las zonas necesita privacidad real.
Recordá dejar pasos de circulación de 80 a 90 centímetros entre la división y los demás muebles.
Puertas corredizas, biombos y paneles
Si necesitás separar las dos zonas de verdad, para que alguien lea en el living mientras otros comen o miran tele, las puertas corredizas son la solución más completa.
Las puertas de vidrio con marco de hierro o aluminio negro, estilo galpón, separan el ruido sin quitar luz y están muy vigentes. Las de madera o de vidrio esmerilado dan más privacidad. Si no querés hacer obra, existen sistemas de riel aparente que se fijan al techo o a la pared sin necesidad de embutir.
Los biombos son una alternativa móvil y económica: se abren cuando querés separar y se pliegan cuando necesitás todo el ambiente integrado. Un panel de listones de madera verticales fijo también funciona como divisor semitransparente.
Elementos de la arquitectura y la iluminación
Muchos ambientes grandes tienen columnas, vigas o un cambio de nivel en el techo. Aprovechalos: esas marcas ya sugieren una división natural, y basta con reforzarla con plantas altas, una lámpara de pie o un cambio de color en la pared.
La iluminación es una de las herramientas más subestimadas para separar zonas. Una lámpara colgante sobre la mesa del comedor, a unos 70 a 80 centímetros por encima de la tapa, marca el área de comer. En el living, lámparas de pie y de mesa con luz cálida definen la zona de estar. Al apagar una y prender la otra, el ambiente cambia por completo.
Pintar una pared o un sector del techo de otro color también ayuda a definir cada zona, sobre todo en departamentos donde no se puede mover mucho.
Errores al dividir un living comedor
El error más común es dividir demasiado. Si el ambiente es chico, una pared o un mueble alto lo vuelve dos espacios estrechos. En esos casos, mejor dividir solo con alfombra y luz.
Otro error es no pensar en la circulación. La división tiene que dejar un paso cómodo entre la entrada, la cocina y las dos zonas.
Y por último, elegir estilos totalmente distintos para cada zona. Aunque estén separados, el living y el comedor siguen compartiendo el espacio: repetí al menos un material, un color o un tipo de madera para que se vean parte de la misma casa.